Caperucita va andando por el bosque y pum; el lobo se la come. No prepara ningún plan para amordazar a la abuelita y meterla en un armario, no se disfraza para atraerla, no le cuenta el cuento de “para comerte mejor”, no le da opción a nada. Llega, y hastaluega.
Y así pasa todo, vives y te pasan miles de cosas. Nunca hubiese imaginado que no le darían la opción de ir a visitar a la abuelita y, que el lobo se cruzaría en su camino, sin avisar, tan tranquilo. Aunque igual si que avisó: “Te voy a matar”.
A todo esto, aparece por el otro lado del bosque una nube de polvo de hadas, que envuelve al lobo y la moribunda Caperucita. Campanilla está tan celosa de lo que está pasando que se vuelve loca y empieza a revolotear encima del feroz lobito. Pero no consigue nada, porque aunque no tenga fuerzas para reconocerlo, Caperucita está locamente enamorada del lobo, y Campanilla no va a conseguir interponerse entre lo que hay entre ellos dos. ¿Amor? ¿Deseo?
Cómo no están seguros, bajan al fondo del mar para preguntárselo a Ariel, conocida en el mundo entero como consejera matrimonial. Mueve su melena pelirroja de un lado a otro, y mirando fijamente a los ojos de ambos confiesa: “Estáis locos”.
El lobo tras esas declaraciones tiene miedo, está aterrado se coge la alfombra mágica de Aladdín y se va hasta el infinito y más allá, donde no pueda ver más a Caperucita.
Caperucita se despierta, se gira a la derecha y ve al lobo dormir plácidamente. Ninguno de esos personajes ha existido nunca, el lobo nunca la ha abandonado. Siguen juntos.
PD: Caperucita no es roja, es rosa.
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