Pum. Frenazo. Se caen las carpetas, las mochilas, se tropieza una mujer y todo se frena en seco. Todo, menos tú y yo. Nos acercamos sin querer, y se nota como caigo encima tuyo, la inercia dicen. Inercia, o ganas de tenerte cerca, ya no sé muy bien que es, o que es lo que quiere el resto que sea.
Te huelo y noto tu respiración, tranquila y acelerada, y me sujetas, mientras intento recuperar el poco equilibrio que me queda tras el frenazo. Pero realmente no lo quiero recuperar. Quiero que todo se pare, incluso el tiempo, y pasar más segundos cerca de ti, a centímetros de tu sonrisa.
Nos separamos, y todo continúa con normalidad. Normalidad aparente.
Que frene el mundo, que esto sigue.
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