Es como todo. Un beso es como cualquier otra cosa, pero distinta a todas las demás.
Es como cuando te acabas un libro, que te alegras porque te gusta el final, pero quieres seguir, no quieres que acabe la historia. Igual que cuando te comes un bombón, que pretendes darle miles de mordiscos pequeñitos para que dure más, para que no se acabe, para que te deje ese sabor que te encanta.
Es otro de los grandes placeres de esta vida. Algo que todo el mundo quiere, que no regala así como así. Algo que araña, que duele, que te encanta. No acaba, ni de camino a casa. Ternura y pasión en un garage. A la vez; como una montaña rusa.
Sí, eso es. Una caricia; labio con labio; algo tan agradable como el primer rayo de sol que entra por la ventana en un día de invierno, cuando aun estás dentro de la cama, tapada con el nórdico. Ayer te dormiste tarde, no te quieres levantar. Sí joder, quiero más besos.
No somos nada siendo mucho.
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