Llega el fin de año y todo el mundo se pone a hacer rankings, listas y cosas diversas para juntar en unas cuantas fotos, palabras, vídeos o recuerdos el año en entero.
He intentado hacer yo lo mismo, por no perder la tradición. Y si, sacaría muchísimas cosas a destacar, cada una por lo suyo, porque este año ha sido un año especial.
En primer lugar, ha sido nuestro último año de colegio, después de 14 años, en mi caso. Un año difícil, duro, intenso, rápido, lento y convulso. De todo. De todo bueno y de todo malo. Momentos muy grandes, con vosotras, con las de siempre, y momentos muy malos, también con vosotras. Un año lleno de apuntes, exámenes, selectividades, matriculas, viajes, fiestas… un año que no se me olvidará jamás.
Y empezar algo nuevo, con nueva gente, con nuevas experiencias, y que va naciendo poco a poco, día a día.
Un resumen, muy breve, pero lo suficiente para que a través de él, pueda viajar de escena en escena de la película.
Y cuando piensas que tu año acaba así, todo da un giro de 360 grados. Rápido. Siempre rápido. De repente, apareces.
En realidad no apareces de la nada, porque ya estás ahí, pero te dejas ver, te dejas conocer y te dejas querer.
Me descubres cada día algo nuevo. Algo sobre ti, algo sobre la vida, algo sobre mí, sobre mis sentimientos. Algo tan especial que le da la vuelta a mi año. Es como cuando tiras unos dados, que no sabes que número va a salir, pero la suerte ya está echada, y algo, por poco que sea, va a pasar; un número va a salir. El azar lo dice todo.
Ahora sólo dependemos del destino, de lo que quiera de esto. Sólo dependemos del movimiento de las agujas del reloj, de las gotas de lluvia, de los acordes de guitarra, de la intensidad de las miradas…
Sonriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario