
Hoy he vuelto cabreada de la universidad. Con nadie, con todos y conmigo misma.
Volvía del Instituto de Idiomas leyendo una columna en el mas que deseado “Público” que nos regalan, y que algún día nos salvará de ese futuro y temido examen sorpresa.
Una opinión de Juan Carlos Escudier sobre los jóvenes españoles. Mas que sobre los jóvenes, sobre su actitud. El hombrecillo en cuestión, critica el pasotismo de los jóvenes españoles respecto a los franceses, que la están liando parda.
Y tiene toda la razón. Nos la pela todo.
¿Se retrasa la edad de jubilación? A mi m da igual, me tomo un cubata. ¿La reforma laboral? Bufff voy a echarme la siesta. ¿La gran tasa de paro?... y así.
Y no quiero con esto que nadie se sienta atacado, porque yo soy la primera persona que no hago nada, que no la lío parda como los franceses, que no voy a manifestaciones, que no comento en blogs (exceptuando hoy); pero lo que hay algo que si se; es que tengo conciencia de lo que está pasando (o la intento tener); y que la gente que está a mi alrededor pase del tema, me cabrea. Me cabrea y me jode.
Me jode ver a la gente por la calle, preocupándose porque les ha dejado el novio, porque llegan tarde a la cita con sus amigos, porque se han tropezado por la calle y les mira la gente o porque no van perfectamente peinados o ataviados.
Pero lo que más me molesta en este mundo (más que la gente que aparenta ser lo que no es incluso) es quién se siente “guay” por “pasar de todas las movidas que están pasando”, chulearse de ello y reírse de aquellos que tienen dos dedos de frente. Viva la ignorancia…
De todas formas parece que nos hemos inmunizado con lo que ocurre en este mundo. Como nada nos toca de cerca, nos da igual. Nos da igual el cólera de Haiti, pero cuando estamos resfriados y con un poquito de fiebre, queremos que mamá nos haga un zumito de naranja mientras vemos la tele; y que desgraciados nos sentimos de no poder salir a tomar unas birras. Nos da igual el paro; pero cuando echan a nuestro padre del trabajo y no entra dinero en casa; ya no nos da tan igual.
Ese es el problema de los españoles; tanto jóvenes como adultos. O nos tropezamos con las cosas o no sabemos nunca de ellas.
Y por eso estoy cabreada, porque a veces parecemos tontos.
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