viernes, 16 de septiembre de 2011

Mes 9. Septiembre

Llega septiembre y la vuelta al cole, que tópico. Bueno, la vuelta al cole, a la universidad, al trabajo, al frío, a la rutina, a los colores marrones, a las hojas en el suelo, a los paraguas, a las canciones tristes, a los días grises, a la prisa, al cortado sin hielo, a los atascos, a las obras, a los nuevos planes. Y es que septiembre llega cargado de nuevos proyectos, ideas y planes. Es como un ensayo del uno de enero, ese quiero empezar una vida nueva y aquí empezamos a probarla. Un quiero dejar de fumar que se pospone para verano, la dieta después del hinchazón de helados y paellas y volver al gimnasio dejando atrás el sol y los (escasos) largos en la piscina.

Llegamos al mes nueve del calendario, rozando la decena, y ya pronto se acaba el 2011. Septiembre es volver a empezar, o en este caso, empezar de nuevo. Porque aunque parece que el mes doce está al caer y todos estaremos en nada comiéndonos las uvas, creo que se va a hacer eterno.

Empezar de cero en el mismo lugar y con la misma rutina no es fácil, y por lo tanto no parece empezar de cero. Pero lo es; y a mí, me parece imposible.

Los colores marrones y amarillentos que tanto me gustan me recuerdan casi el inicio de noviembre en septiembre, y me recuerdan al amarillo de los folios con los que casi nos conocimos. El amarillo que hizo que nos diéramos cuenta que algo extraño pasaba, que aunque nos separaban dos plantas de un mismo edificio, teníamos ganas de compartir lo que había escrito en ellos, que todavía no era nada y que no tardaríamos en llenar de momentos. Y los folios se convirtieron en morados, y después en verdes.

Nos vemos en lo que tarden en caer las hojas.

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